No hay nada como la frustración de una puerta que se niega a cerrarse. Empujas, mueves el mango, gruñes. La parte inferior se arrastra por el suelo, la parte superior raspa el marco o las cuñas laterales se aprietan cuando intentas cerrarlo. La mayoría de la gente llama a un cerrajero. Algunos llaman a un carpintero. La llamada se dirige a los servicios de emergencia. Mientras tanto, el problema suele ser solo un poco de humedad, algunas bisagras deformadas o una tabla del piso que decidió opinar.

Este no es un trabajo para herramientas eléctricas. No necesitas una sierra circular. No necesitas una sierra de mesa. Necesitas un cepillo manual, un cincel y unos veinte minutos de paciencia. Si alguna vez te has quedado mirando una puerta interior atascada y te preguntaste cómo arreglar una puerta atascada sin reemplazarla, esta es la manera.

¿Por qué las puertas se pegan en primer lugar?

Antes de empezar a cortar madera, comprenda al enemigo. Las puertas se pegan por tres razones principales:

  1. Cambios de humedad. La madera se expande cuando está mojada y se encoge cuando está seca. En verano, las puertas pueden hincharse contra el marco.
  2. Bisagras hundidas. Con el tiempo, los tornillos se aflojan. El peso de la puerta tira de la bisagra superior hacia abajo, lo que hace que la esquina inferior arrastre el umbral.
  3. Errores de instalación. Es posible que la puerta se haya colgado ligeramente fuera de escuadra desde el principio.

Identifique con cuál está tratando. Sostenga una tarjeta de presentación contra el marco de la puerta. Deslícelo en el espacio entre la puerta y el marco. Muévete por el perímetro. ¿Dónde no cabe la tarjeta? Ese es tu punto de contacto. Márcalo con un lápiz. Si la tarjeta cabe en todas partes pero la puerta aún no cierra, el problema podría ser la placa de cierre, no la madera.

Las herramientas que realmente necesitas

No necesitas un taller. Necesita un sótano, un garaje o un camino despejado. Aquí está el kit:

  • Avión de bloque. Una versión más pequeña y ligera de un avión de mano. Más fácil de controlar.
  • Cincel. Para limpiar las mortajas de las bisagras.
  • Papel de lija. Grano grueso para empezar, grano fino para terminar.
  • Lápiz y regla. Para marcar líneas.
  • Cinta de carrocero. Para proteger el acabado mientras cepillas.
  • Destornillador. Para apretar o reemplazar tornillos de bisagra.

Seguridad ante todo. La protección de los ojos no es negociable. Las virutas vuelan rápido. No les importan tus córneas.

Paso 1: Apriete las bisagras

Empiece de forma sencilla. A menudo, la puerta se hunde porque los tornillos están flojos. Abra la puerta de par en par. Mira las bisagras. ¿Los tornillos están pelados? ¿Se están moviendo?

Apriétalos. Si giran libremente, se pelan los orificios de los tornillos. Rellénelos con cerillas de madera o palillos humedecidos en pegamento para madera. Déjalo secar. Vuelva a insertar los tornillos. Apretar de nuevo. A veces, eso es todo. Ya terminaste. Ve a tomar una cerveza.

Si la puerta aún se arrastra, continúe con el paso dos.

Paso 2: cepille el borde inferior

Si la esquina inferior se arrastra por el suelo, necesita