Los diseñadores que trabajan con metros cuadrados limitados enfrentan un desafío constante: maximizar la utilidad sin sacrificar el estilo. Según Sallie Lord, fundadora de GreyHunt Interiors, la solución es sorprendentemente sencilla: la otomana. Este mueble que a menudo se pasa por alto ofrece una versatilidad excepcional, lo que lo convierte en un elemento básico en casi todos los proyectos de espacios pequeños.
Por qué los otomanos son esenciales
El poder del otomano reside en su adaptabilidad. A diferencia de los sofás voluminosos o las sillas rígidas, las otomanas pueden cumplir múltiples funciones. No son sólo reposapiés; son asientos, almacenamiento e incluso elementos decorativos móviles.
Asientos adicionales a pedido : en salas de estar estrechas donde un sofá de dos plazas puede ser la capacidad máxima de asientos, las otomanas brindan espacio adicional inmediato para los invitados. Se acercan fácilmente a las mesas del comedor o de la cocina, proporcionando asientos flexibles y sin desorden.
Soluciones de almacenamiento oculto : los espacios pequeños a menudo carecen de almacenamiento adecuado. Los otomanos con tapas removibles aprovechan el espacio interior desperdiciado, ocultando mantas, juguetes o cualquier artículo diverso que no tenga un hogar exclusivo. Esto elimina el desorden visible y mantiene las habitaciones ordenadas.
Más allá de la funcionalidad: estilo y comodidad
Los otomanos no sólo son prácticos; realzan la sensación general de una habitación.
Crear una atmósfera relajada : una otomana fomenta el descanso informal, un elemento clave para hacer que un espacio pequeño se sienta acogedor. Si bien no “ahorra” espacio directamente, transforma una habitación en un ambiente más cómodo y habitado.
Movilidad sin esfuerzo : Los otomanos suelen ser livianos, lo que los hace fáciles de mover por la casa. Esto les permite funcionar como asiento temporal en la cocina, reposapiés en el dormitorio o asiento adicional en la sala de estar, adaptándose a las necesidades diarias.
Flexibilidad de diseño
Finalmente, las otomanas ofrecen versatilidad de diseño. Permiten a los propietarios experimentar con colores, telas y diseños sin comprometerse con piezas de tapicería más grandes. Esto los hace fáciles de integrar en la decoración existente o usarlos como pieza llamativa en una sola habitación. Elegir una tela que complemente la paleta de colores de la casa garantiza que la otomana se sienta cohesiva, lo que le permite moverse sin problemas entre los espacios.
En última instancia, la capacidad de la otomana para combinar funcionalidad con estilo la convierte en la solución perfecta para espacios pequeños. Su adaptabilidad garantiza que siga siendo una pieza imprescindible tanto para diseñadores como para propietarios de viviendas.
